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24 de diciembre de 2009

# 24: The Adventures of Tintin. The Secret of the Unicorn

He aquí mi primer encuentro con Tintín. And oh, boy, did I love it! Mi Lois se me adelantó a mis deseos de ver la peli de Tintín del Tito Spielberg y el Tito Jackson -de la que tenéis una estupenda y original crítica aquí y otra bastante interesante acá- y me envió por correo uno de los cómics del personaje que han usado para el argumento del film; los otros dos son "El tesoro de Rackham el Rojo" (secuela natural de "El secreto del Unicornio" tal como anuncia el propio Tintín al final de aquel) y "El cangrejo de las pinzas de oro".

El cómic es bonito. Es honesto, aventurero, imparable. No ha venido aquí Hergé a liar la madeja, sino a darlo todo desde el minuto uno. Lo que más me ha llamado la atención del cómic es ese "vamos a la aventura desde la primera viñeta". Enredan poco y van al meollo con una agilidad y naturalidad alucinante. Esto es maravilloso en el sentido de que el cómic es muy entretenido (pese al notable número de bocadillos con textos, mucho mayor que el de cualquier cómic de superhéroes, cosa que me asustaba un poco a priori -"a ver si tanto diálogo va a ralentizar esto demasiado"-), pero quizá sea algo menos maravilloso en lo que se refiere a la caracterización de los personajes. Cierto es que me he metido en el mundo Tintín a "media res", que se dice, pero hubiera agradecido algún detalle más sobre Tintín para abrazar plenamente al personaje. De mi flequilludo amigo sólo sé que tiene unas dotes detectivescas agudísimas y una entera disposición para la acción. La gente lo compara con Indiana Jones, pero a mí me ha recordado más a Batman. Sin el rollito creepy, claro.

Esta apuesta por la acción a todo meter, donde apenas hay tiempo para dar dos brochazos a los personajes, sí funciona bien para el Capitán Haddock (mi favorito desde ya), los cachondos Hernández y Fernández y esa ricura que es Milú (... que en inglés se llama ¡¡Snowy!!). Los secundarios le dan un nivelazo muy importante al cómic. Son carismáticos, divertidos y entrañables. ¿Por qué Tintín me ha resultado un poco soso en comparación con ellos? Supongo que habrá cómics donde se explore un poquito más al protagonista de la función.

Viajes al fondo de la personalidad de los personajes aparte, "El secreto del unicornio" es un tiro. La acción fluye con un ritmo endiablado, la investigación se mezcla estupendamente con las persecuciones (Hergé tiene mano para esto, me ha parecido ejemplar) y hasta hay tiempo para meter chistes sin conexión alguna con la trama (los apuntes del alcoholismo de Haddock me dejaron roto, great character!). Como ya dije antes, esos bocadillos mastodónticos con textos eternos tan característicos del cómic europeo me daban un poco de yuyu antes de merterle mano al tebeo. Sin embargo, no me han molestado en absoluto. Puede que lo den todo demasiado mascado, pero tampoco está de más dejar las cosas bien explicaditas ante los trueques y retrueques de la trama.

Respecto al dibujo, es todo un cambio. Acostrumbrado a hombres musculosos que vuelan, señores que reparten manduca como si no costara y splash-pages de figuras descomunales, encontrarme con figuras chiquititas, fondos sencillos y colores "ligeros" ha sido ciertamente refrescante. Soy fan absoluto del dibujo en particular de Tintín, que tiene una cara mucho más expresiva de lo que esperaba. Además, me ha encantado cómo le queda la gabardina que lleva en las primeras páginas (¿la llevará en la película?).

Lo que sí aprecio es que el personaje es mayor que el de la película. No sé qué edades tienen cada uno, pero el del cómic lo situaría entre los 18 y los 25; y, por el material que he visto, el de la peli lo situaría entre los 10 y los 15. Ya, ya sé que han motion-capurado a Jamie Bell, que cuenta con 25 primaveras, pero a mí me da más la sensación de que fue al Jamie Bell de "Billy Elliot" a quien han digitalizado. Tendré que ver el film para confirmar o descartar esta impresión.

Quiero incidir en la pureza de este cómic, su apuesta sin tapujos por la diversión y la aventura pura y dura. Su sense of fun es admirable, no repara en gastos para darle al lector ESCAPISMO con mayúsculas. En cierto modo, es el reflejo de otros tiempos, cuando los tebeos y los héroes no tenían que ser violentos, rebeldes u oscuros para ganarse el favor del personal. En Tintín todo es más blanco, optimista y sencillo; y yo le admiro por eso.

Espero que este sea el principio de una bonita amistad. Gracias, Loidita.

7´5/10