"Despite rumblings that Jeremy Renner was being brought in as a torch-passing replacement, Tom Cruise dominates the proceedings with such pure zeal that the picture acts as a cleansing ritual for the last six years of public-relations issues. Cruise has always excelled when playing characters of pure intensity, and here his trademark sprints become a metaphor for his pledge to absolutely entertain you even if it kills him. Once again, Cruise does a number of absolutely insane stunts and wins the audience's empathy by being just as freaked out by them as you or I might be. In his fourth turn as Ethan Hunt, Cruise is basically daring the audience to declare him 'over', basically saying "You may think I'm crazy in real life, but I WILL win you back by reminding you how much you love my movies!"Podéis leer su excelente review de M:I:IV pinchando aquí. Ojalá supiera tanto de cine como éste pájaro y ojalá supiera expresarlo tan bien.
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9 de enero de 2012
Dándole vueltas a la última misión de Tom
Aunque la última misión de #RunTomRun (copyright de @vero_lai) no me gustó tanto como a todo el mundo occidental, sí hay partes de ella que me parecieron tremendas. Por ejemplo, cómo suda la camiseta mi estrella favorita de cine. Lo explica mucho mejor yo Scott Mendelson:
19 de diciembre de 2011
Dumb Reviews: Misión Imposible, Protocolo Fantasma
Si "Misión Imposible, Protocolo Fantasma" (MI4 desde ahora, para ahorrarnos protocolos) la hubiera dirigido el Dominic Sena o Simon West de turno, le estarían dando palos hasta en el carnet de identidad. Pero la ha dirigido Brad Bird, director de apellido pajaril y reputada trayectoria con gemas en su currículo como "El gigante de hierro" o "Ratatouille"; y ese bagaje, esa respetabilidad, ese buen rollito "vengo de Pixar, de los dibus adorables", está produciendo un fenómeno curioso: que MI4 esté siendo alabada hasta la genuflexión. La película tiene actualmente un 94% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, un dato impresionante para una película de acción, para una película de Tom Cruise, para una cuarta parte de una franquicia y, en general, para cualquier producto que presente imágenes en movimiento.
Con la contratación de Brad Bird, Tom Cruise no fichó un director, fichó un relaciones públicas para la película. Viejo zorro. ¡Cómo sabe este tío!
Los críticos aplauden las poderosas set-pieces de MI4 -la del rascacielos Burj Khalifa de Dubai es sencillamente impresionante- y la inyección de humor auto-paródico que ha aplicado Bird al conjunto (muy disfrutable, para qué negarlo), pero olvidan con alegría senil ese final anti-climático, ese argumento hueco o esos personajes de cartón-piedra, especialmente el de Ethan Hunt. Que sí, que Hunt siempre ha sido el héroe que corre y salta, pero en la tercera parte de la saga recibió un corazón cortesía de JJ Abrams. Una mujer, una vida, una patata. Hunt ya no jugaba en un equipo de uno, en MI3 se estaba jugando las lentejas. Sí, claro, seguía siendo bigger than life, derribando helicópteros con el dedo gordo del pie y todo eso, pero ahora también tenía una (pequeña) dimensión humana a la que podíamos agarrarnos cuando estuviera a punto de caerse por el acantilado. Viendo MI4 ya le podía haber caído un piano en la cabeza, que mi conexión con el personaje era la misma que tengo con mi panadero (... mierda, esto va a ser doloroso para mi panadero).
Corazón arrancado de cuajo al protagonista, que vuelve al modo Bond (etapa Brosnan, no Craig) de entregas anteriores de la franquicia. Vale, acepto. Es una cuarta parte de una saga que adapta una serie de televisión de 1966. Cualquier intento de crear algo original a estas alturas merecerá mi aplauso.
La pena es que, más allá de los chistes, intentos hay pocos.
Durante las más de dos horas que dura la película, estuve buscando como loco esa "gran idea" de la que hablaban Tom Cruise y JJ Abrams (ahora productor de la cinta, guionizada por Josh Appelbaum y André Nemec -dos veteranos de la casa Bad Robot, que pergeñan un libreto soso y extrañamente intrincado-). Cuando MI4 se puso en marcha, quizá como última bala de Cruise para que el fulgor de su estrella no se apagara del todo (el actor venía de trompazos -relativos- como "Leones por corderos", "Valkiria" y "Noche y día"), tanto Abrams como The Cruiser aseguraban tener una "gran idea" para una nueva entrega. Que MI4 no nacía de la necesidad del actor de recuperar el mojo perdido, qué va, nacía de la necesidad, pura y honesta, de compartir con el mundo esa gran idea que no podía quedarse guardada en un cajón.
Bien, ya he visto los 133 minutos de MI4, ¿cuál era esa "gran idea" exactamente? ¿Darle más líneas al personaje de Simon Pegg? ¿Desperdiciar a Tom Wilkinson y Ving Rhames en escenas de dos nanosegundos? ¿Convertir al malo de la función en un botarate fofo y cartoon, que supera en bufonía al Jonathan Pryce de "El mañana nunca muere"? No sé... ¿copiarle descaradamente el look al Superman de Shane Davis para el póster? Paradme cuando acierte.
La gran idea de la película, en esto convendremos todos los hombres con ojos, es Paula Patton. Si tienes la capacidad de levantar los párpados no necesito apoyar esta frase con argumentos. No obstante, te regalaré una prueba gráfica.
Sin originalidad ni corazón, ¿qué nos queda? Mucha tralla, claro. Las secuencias de acción de MI4 son un trueno. Además, disfruté de ellas en el mejor cine de Madrid para ver este tipo de películas: los Cinesa IMAX de Parquesur. Llegué a sentir vértigo en algunas. También tenemos unos resultones títulos de crédito, de nuevo conectando con el universo Bond, con imágenes barrocas y algunos de los momentos por venir en el film. Y, para rematar, el ya cacareado chute de humor para una saga que, ciertamente, siempre se ha tomado muy en serio a sí misma. Y eso no tiene por qué ser malo.
No quiero dejar de mencionar algo especialmente irritante de esta película, que me produjo picores de escroto: parece no saber cuándo cortar el rollo. Secuencias ya resueltas, donde está todo el pescado vendido, se alargan innecesariamente. Hablo de conversaciones entre personajes, explosiones, finales, principios, flashbacks... les sobra por delante, por detrás y de canto. Por curiosidad, he buscado el nombre del montador de MI4: Paul Hirsch. Independientemente de que Brad Bird y Tom Cruise le ataran de pies y manos, le amordazaran y le abandonaran en un cuarto oscuro tras jugar al medievo con su culo, es interesante mencionar algunas películas montadas por el señor Hirsch: "Dylan Dog", "Código fuente", "Asesinato justo", "Un vecino con pocas luces" y "Date Movie", entre otras lindezas. Ahí lo dejo.
¿Es Brad Bird un buen director de acción? Sí, es un excelente director de acción. Dadle a este tipo presupuesto para lo que pida, que no le falte de nada, que con toda seguridad entregará a cambio una pieza de ejecución impecable. Profesional, impoluta, reluciente. Ahora bien, el alma, el duende... ¿dónde está todo eso, Brad? JJ demostró garra, chispazos de genio, arrestos, en MI3. No puedo decir lo mismo de ti.
Supongo que al final todo se reduce a una cuestión de sabores. Yo prefiero un puntito de épica, de drama y tensión, en mi misión imposible. Otros -desde luego todo internet- prefieren la jarana. Pues nada, a gozar.
Adjunto el magnífico primer trailer de MI4, con el "Won´t Back Down" de Eminem y P!nk.
Con la contratación de Brad Bird, Tom Cruise no fichó un director, fichó un relaciones públicas para la película. Viejo zorro. ¡Cómo sabe este tío!
Los críticos aplauden las poderosas set-pieces de MI4 -la del rascacielos Burj Khalifa de Dubai es sencillamente impresionante- y la inyección de humor auto-paródico que ha aplicado Bird al conjunto (muy disfrutable, para qué negarlo), pero olvidan con alegría senil ese final anti-climático, ese argumento hueco o esos personajes de cartón-piedra, especialmente el de Ethan Hunt. Que sí, que Hunt siempre ha sido el héroe que corre y salta, pero en la tercera parte de la saga recibió un corazón cortesía de JJ Abrams. Una mujer, una vida, una patata. Hunt ya no jugaba en un equipo de uno, en MI3 se estaba jugando las lentejas. Sí, claro, seguía siendo bigger than life, derribando helicópteros con el dedo gordo del pie y todo eso, pero ahora también tenía una (pequeña) dimensión humana a la que podíamos agarrarnos cuando estuviera a punto de caerse por el acantilado. Viendo MI4 ya le podía haber caído un piano en la cabeza, que mi conexión con el personaje era la misma que tengo con mi panadero (... mierda, esto va a ser doloroso para mi panadero).
Corazón arrancado de cuajo al protagonista, que vuelve al modo Bond (etapa Brosnan, no Craig) de entregas anteriores de la franquicia. Vale, acepto. Es una cuarta parte de una saga que adapta una serie de televisión de 1966. Cualquier intento de crear algo original a estas alturas merecerá mi aplauso.
La pena es que, más allá de los chistes, intentos hay pocos.
Durante las más de dos horas que dura la película, estuve buscando como loco esa "gran idea" de la que hablaban Tom Cruise y JJ Abrams (ahora productor de la cinta, guionizada por Josh Appelbaum y André Nemec -dos veteranos de la casa Bad Robot, que pergeñan un libreto soso y extrañamente intrincado-). Cuando MI4 se puso en marcha, quizá como última bala de Cruise para que el fulgor de su estrella no se apagara del todo (el actor venía de trompazos -relativos- como "Leones por corderos", "Valkiria" y "Noche y día"), tanto Abrams como The Cruiser aseguraban tener una "gran idea" para una nueva entrega. Que MI4 no nacía de la necesidad del actor de recuperar el mojo perdido, qué va, nacía de la necesidad, pura y honesta, de compartir con el mundo esa gran idea que no podía quedarse guardada en un cajón.
Bien, ya he visto los 133 minutos de MI4, ¿cuál era esa "gran idea" exactamente? ¿Darle más líneas al personaje de Simon Pegg? ¿Desperdiciar a Tom Wilkinson y Ving Rhames en escenas de dos nanosegundos? ¿Convertir al malo de la función en un botarate fofo y cartoon, que supera en bufonía al Jonathan Pryce de "El mañana nunca muere"? No sé... ¿copiarle descaradamente el look al Superman de Shane Davis para el póster? Paradme cuando acierte.
La gran idea de la película, en esto convendremos todos los hombres con ojos, es Paula Patton. Si tienes la capacidad de levantar los párpados no necesito apoyar esta frase con argumentos. No obstante, te regalaré una prueba gráfica.
Sin originalidad ni corazón, ¿qué nos queda? Mucha tralla, claro. Las secuencias de acción de MI4 son un trueno. Además, disfruté de ellas en el mejor cine de Madrid para ver este tipo de películas: los Cinesa IMAX de Parquesur. Llegué a sentir vértigo en algunas. También tenemos unos resultones títulos de crédito, de nuevo conectando con el universo Bond, con imágenes barrocas y algunos de los momentos por venir en el film. Y, para rematar, el ya cacareado chute de humor para una saga que, ciertamente, siempre se ha tomado muy en serio a sí misma. Y eso no tiene por qué ser malo.
No quiero dejar de mencionar algo especialmente irritante de esta película, que me produjo picores de escroto: parece no saber cuándo cortar el rollo. Secuencias ya resueltas, donde está todo el pescado vendido, se alargan innecesariamente. Hablo de conversaciones entre personajes, explosiones, finales, principios, flashbacks... les sobra por delante, por detrás y de canto. Por curiosidad, he buscado el nombre del montador de MI4: Paul Hirsch. Independientemente de que Brad Bird y Tom Cruise le ataran de pies y manos, le amordazaran y le abandonaran en un cuarto oscuro tras jugar al medievo con su culo, es interesante mencionar algunas películas montadas por el señor Hirsch: "Dylan Dog", "Código fuente", "Asesinato justo", "Un vecino con pocas luces" y "Date Movie", entre otras lindezas. Ahí lo dejo.
¿Es Brad Bird un buen director de acción? Sí, es un excelente director de acción. Dadle a este tipo presupuesto para lo que pida, que no le falte de nada, que con toda seguridad entregará a cambio una pieza de ejecución impecable. Profesional, impoluta, reluciente. Ahora bien, el alma, el duende... ¿dónde está todo eso, Brad? JJ demostró garra, chispazos de genio, arrestos, en MI3. No puedo decir lo mismo de ti.
Supongo que al final todo se reduce a una cuestión de sabores. Yo prefiero un puntito de épica, de drama y tensión, en mi misión imposible. Otros -desde luego todo internet- prefieren la jarana. Pues nada, a gozar.
Adjunto el magnífico primer trailer de MI4, con el "Won´t Back Down" de Eminem y P!nk.
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